Que no tiemble la oveja - Fortunato Esteban Nari - Domingo del Buen Pastor


Que no tiemble la oveja - Fortunato Esteban Nari

Recorrió la heredad como el sol en la viña.
En el reparo abierto del solitario aprisconos esperó en la tarde. 
Sonaban las esquilas del rebaño reunido.
Cada oveja en el prado, cada lobo en el monte,
antes de que encendiera su lucero la noche,
escuchó Su palabra tranquila cuando dijo: "sígueme".
De tal modo nos sentimos llamados
en la hora que esconde pena, camino y árbol.
Llegamos y lo vimos en el día sin miedo.
Comprendimos el sino que nos llevó a venderlo.
Asumimos la hora de la sangre vertida
para que en nuestra sangre se prolongue Su vida.
Nos fuimos. Mas no quiso que nos fuéramos solos
como la oveja que oye los aullidos del lobo.
Resucitó, y al vernos temblando temerosos
se apiadó de este pobre corazón asustado.
Nos mandó la visita de un ángel innombrado
que al anunciar Su gloria nos dijo: "No temáis"
Nos basta Su palabra para el largo reencuentro.
Que no tiemble la oveja, ya que el Pastor ha vuelto.


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